martes, 20 de septiembre de 2011

Uruguay: Fuerza Aérea de EE.UU. se lleva cohete

Uruguay
Fuerza Aérea de EE.UU. se lleva cohete
Objetos Voladores. El resto del Delta II, un cohete que colocó en órbita a un satélite GPS hace seis años, regresa a EE.UU. en una semana. Fuerza Aérea Uruguaya investiga otros avistamientos.
por Renzo Rossello


Crédito: elpais.com.uy


Los días del Delta II en Uruguay llegan a su final. Un equipo de la Fuerza Aérea de Estados Unidos vino para coordinar su regreso con los pares uruguayos. Para el equipo oficial de ufólogos se cierra un caso, pero hay varios más que aún quedan abiertos.

El esférico objeto que pasó de ser Objeto Volador No Identificado (OVNI) a la categoría de "chatarra espacial" dejará suelo uruguayo el próximo sábado 24 de septiembre. El día anterior llegará un C-17 de la United States Air Force (USAF) para cargarlo en su gigantesca bodega y llevarlo de regreso a su EE.UU.

El lunes pasado llegó al país un equipo de oficiales de la USAF para tomar contacto con el artefacto y confirmar in situ que, efectivamente, se trataba del Delta II que había hecho su último vuelo en 2005. El encargado de recibirlos fue el coronel (aviador) Ariel Sánchez, director de la Comisión Receptora e Investigadora de Denuncias de OVNI (Cridovni), de la Fuerza Aérea Uruguaya (FAU).

Crédito: elpais.com.uy

Fue este hombre y su equipo de oficiales el que sobre principios de marzo confirmó que el extraño artefacto fotografiado en vuelo en Salto no era otra cosa que parte del Delta II.

Para Sánchez y su equipo este es ahora un caso formalmente cerrado. Pero esto no es lo más habitual para esta unidad especializada de la FAU. De hecho, los últimos casos en los que trabajan permanecen "abiertos" y sin visos de alcanzar alguna resolución.

Pero, por lo pronto, el del Delta II es "caso cerrado". El equipo de oficiales de la USAF ya ha recogido otras partes del cohete en los lugares más disímiles del planeta. "Han ido a Mongolia y a Brasil, según me comentaron los propios oficiales, para recuperar material del Delta II. Pero de Uruguay se van muy conformes por la rapidez con que respondimos y la forma en que se llevó a cabo el procedimiento", comentó el coronel Sánchez a El País.

Si bien nunca antes se había registrado la caída de chatarra espacial en territorio uruguayo, se trata de un evento que podría comenzar a suceder más a menudo. De ello alertó una académica brasileña hace pocos meses (ver nota aparte), y después de todo no es tan descabellada la posibilidad: se estima que hay unos 35.000 objetos artificiales orbitando alrededor de la Tierra.

¿OVNI EN SALTO?

El extraño objeto fue avistado en el cielo nocturno de Salto el 2 de marzo de este año. Su trayectoria y aspecto eran desconcertantes. Más aún cuando el reportero gráfico Luis Massarino pudo ver la imagen que había tomado cuando descubrió el objeto mientras pescaba con unos amigos en la zona de Zanja Honda, a unos 50 kilómetros al Norte de la capital salteña.

La fotografía fue publicada al otro día por el diario El Pueblo de Salto y poco después también en El País. Su aspecto era por demás inquietante.

Y así comenzó la investigación para el equipo de Cridovni. Sánchez tomó contacto con Massarino y luego, oficiales de su equipo, lo hicieron con los otros testigos.

"Comenzamos el relevamiento de información. Nosotros usamos un software que permite identificar entradas de chatarra espacial, el programa permite realizar los cálculos y determinar la zona aproximada de la caída. De ese modo supimos que se trataba de un cohete lanzado en 2005 para transportar un satélite de GPS, que pertenece a la constelación de satélites de este tipo que orbitan el planeta", relató Sánchez.

Un par de días después del avistamiento, la certeza de hallarse frente a un "objeto plenamente identificado" era casi absoluta para Sánchez. Se trataba de un resto del Delta II, la información y el cálculo de la trayectoria eran muy precisos.

El asunto podría haber quedado aquí, pero un mes y medio después hubo más noticias.

"El 23 de abril se nos informó del hallazgo de restos en Artigas, que era una de las zonas probables para la caída de estos restos", recordó Sánchez.

El artefacto había caído el mismo 2 de marzo y hubo dos testigos muy cercanos. César "Peteke" Ferráz y su hijo Gustavo estaban esa noche en el campo: se habían propuesto una guardia contra los jabalíes que estaban atacando ganado.

"Andaba en el campo a las once de la noche y cuando me venía, veo un tren de fuego, una estrella grande y detrás de ella cuatro o cinco más", recordaría luego Gustavo Ferráz al ser entrevistado por el corresponsal de El País, José Esteves. "Venía desde el departamento de Salto y eran cuatro o cinco esferas. La tercera explotó y la última se desintegró", continuó el trabajador rural, al recordar esa noche que será inolvidable.

Agregó que en ese momento el suelo tembló bajo sus pies y se oyó un estampido totalmente "ensordecedor".

El impacto había sido contra un cerro y luego el objeto había caído barranco abajo hasta el campo en el que trabajaban los Ferráz. "Lo que hallamos nosotros es una esfera de dos metros de diámetro (...), está hecha de un material bastante liviano pero muy fuerte", contó.

El artefacto fue llevado a un galpón del establecimiento. Poco después los investigadores de la Fuerza Aérea pudieron examinarlo. El número de serie en una parte de la pieza, ID 85677-1G grabado sobre un tornillo, fue una de las claves del trabajo detectivesco que realizó el equipo de Cridovni.

Las inconfundibles siglas NAS (National Aeronautical Standard, una filial de la empresa estadounidense Aerospace) terminaron por confirmarlo.

Ya en poder de esos elementos, el coronel Sánchez se comunicó con el oficial de enlace de la USAF en la embajada de Estados Unidos, a quien le encomendó confirmarle a la agencia espacial NASA que se trataba del Delta II. De este modo se iniciaron además los contactos con el Comando de Vigilancia Aeroespacial de la USAF, con quienes se coordinó la entrega de la pieza.

Luego de estas comunicaciones, la Fuerza Aérea resolvió exhibir el artefacto en el Museo Aeronáutico. "Más que nada se resolvió la exhibición para que la gente en Uruguay pudiera ver chatarra espacial caída en territorio uruguayo por primera vez en la historia", explicó Sánchez.

El antecedente más cercano, recordó el investigador militar, de caída de chatarra espacial había ocurrido en 2004 y en Argentina. Concretamente fue en la localidad de San Roque, a unos 200 kilómetros de donde aterrizó la pieza del Delta II.

Ahora, en una semana, la pieza regresará a Estados Unidos. Cridovni cerró un caso. Pero los que permanecen abiertos amenazan con convertirse en verdaderos enigmas.


AVISTAMIENTOS

La presencia de esferas lumínicas de color rojo constituyen un misterio.

El último avistamiento ocurrió a principios de esta semana. Pero los avistamientos han sido múltiples y en distintos puntos del país. Estos son los casos que ocupan ahora a la Cridovni y que, hasta la fecha, no ha logrado resolver.

Este caso reciente fue reportado desde Shangrilá. "Según la descripción que nos hicieron, se trata de una esfera lumínica roja, que fue vista al Sur, sobre la Parada 23, subía y descendía a unos 40° sobre la línea del horizonte, se movía lateralmente de Este a Oeste", indicó el director de Cridovni.

Con estos datos el equipo de investigadores comenzó las averiguaciones. "No tenemos referido ningún vuelo regular a esa hora, sobre la 1 de la madrugada. Por el momento, no tenemos una solución para esta denuncia", precisó Sánchez.

La descripción y características de desplazamiento del objeto es enteramente coincidente con la de casos anteriores. Y ello no ha hecho más que aumentar la perplejidad de los expertos, ya que se trata de un "viejo" enigma que no han logrado desentrañar: el 48% de las denuncias de avistamientos hacen referencia a este tipo de objetos.

"Un mes atrás tuvimos varias denuncias similares que provenían de la zona de Conchillas (Colonia)", señaló el coronel Sánchez.

Pero de momento los ufólogos de Fuerza Aérea solo pueden hacer conjeturas. "Una de las posibilidades es que se trate de emanaciones de plasma, se trata de desprendimientos gaseosos de fallas geológicas. Pero es difícil que se trate de esto, porque en Uruguay no hay tantas fallas geológicas, como puede pasar por ejemplo en Chile. Tenemos algunas en Salto, pero no en esta zona", indicó.

La explicación de orden natural queda, entonces, descartada. "Tampoco había vuelos regulares, ya que en ese momento se habían suspendido los vuelos por las cenizas volcánicas", agregó.

Eliminadas dos explicaciones posibles, solo permanece en pie la extrañeza del avistamiento. "El objeto permaneció en el cielo por algo más de tiempo que en el caso más reciente, no tenía sonido, era una luz fija, roja, que terminó por alejarse rápidamente", recordó Sánchez.

El veterano investigador militar recuerda otro antecedente relativamente reciente. Fue el año pasado en Montevideo, más concretamente en Parque Rodó. El objeto fue filmado por una persona y un canal de televisión lo difundió luego. Todos estos continúan siendo objetos voladores no identificados.

Tema preocupa a agencias espaciales

Una astrónoma brasileña, pero investigadora residente en la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Córdoba (Argentina), reconoció que la llamada chatarra espacial puede convertirse en un problema. La académica Walkiria Schulz diseñó un modelo matemático que le permite predecir la caída de este tipo de objetos. "Hace más o menos diez años que las agencias espaciales comenzaron a preocuparse por la basura espacial. Increíblemente, hasta hubo choques en el espacio entre satélites", señaló Schulz en una entrevista concedida a una publicación de la Universidad. Al ser preguntada acerca de la posibilidad de que ocurran "casos graves" de reingresos, Schulz respondió: "Las posibilidades son `no nulas`. Esto significa que no son altas ni nulas. Un objeto que no es controlado puede caer en cualquier lado, aunque lo más probable es que lo haga en el agua, por la simple razón de que la Tierra está conformada mayormente por agua. Hasta ahora no han ocurrido casos de gravedad"

De OVNI a chatarra espacial

Foto 1 (Crédito: elpais.com.uy)


Foto 2 (Crédito: elpais.com.uy)
El 2 de marzo pasado en Salto varios testigos aseguraron haber visto en el cielo nocturno "una flotilla luminosa". El reportero gráfico Luis Massarino, que pese a estar pescando con sus amigos en la zona de Zanja Honda llevaba la cámara consigo, tomó una imagen que mostraba el extraño objeto (foto 1). De este modo tomaron contacto con el caso los investigadores de la Cridovni de Fuerza Aérea. Un equipo de oficiales viajó a Salto e interrogó a Massarino y a las personas que lo acompañaban. Todos describieron lo mismo. El director de Cridovni, Ariel Sánchez, concluyó que se trataba de una pieza del Delta II reingresando a la atmósfera. El 23 de abril dos trabajadores rurales confirmaron su hallazgo en un campo de Artigas (foto 2).

http://www.elpais.com.uy/110918/pciuda-594079/ciudades/fuerza-aerea-de-eeuu-se-lleva-cohete/

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